#5: Wag 5
La WAG-5 es una de las locomotoras eléctricas más icónicas y extendidas del sistema ferroviario indio. Diseñada para el transporte de mercancías, esta potente máquina ha sido la columna vertebral de los trenes de carga en la India durante décadas.
La WAG-5 comenzó a producirse en la década de 1980 como una evolución de la serie WAG-4, buscando una locomotora más potente y fiable para cubrir la creciente demanda de transporte pesado. Fue fabricada principalmente por Chittaranjan Locomotive Works (CLW), una de las plantas más importantes del país, situada en Bengala Occidental.
El nombre WAG proviene de la clasificación india para locomotoras eléctricas: W (Broad Gauge), A (AC corriente alterna) y G (Goods — mercancías).
- Tipo: Locomotora eléctrica de carga
- Fabricante: Chittaranjan Locomotive Works (CLW)
- Potencia: 3.850 HP
- Tensión de operación: 25 kV AC monofásica
- Velocidad máxima: 105 km/h
- Tracción: 6 motores (Bo-Bo-Bo)
- Peso: Aproximadamente 120 toneladas
La WAG-5 destaca por su diseño robusto y funcional, con un característico esquema de pintura marrón con franjas amarillas en forma de “V”. Su estética, aunque simple, se ha convertido en un símbolo reconocible del paisaje ferroviario indio. La locomotora cuenta con una excelente fiabilidad en condiciones extremas, desde el calor del desierto hasta las lluvias monzónicas.
Durante más de cuatro décadas, las WAG-5 han arrastrado trenes de carga a lo largo y ancho de la India, desde las rutas del norte industrial hasta los puertos del sur. Incluso hoy en día, muchas de ellas siguen activas, aunque están siendo reemplazadas gradualmente por modelos más modernos como las WAG-9 y WAG-12.
Por su durabilidad y su servicio prolongado, la WAG-5 ocupa un lugar especial entre los entusiastas ferroviarios de la India y del mundo entero. Su silueta y su zumbido eléctrico son parte inseparable de la historia ferroviaria del país.
- Algunas unidades fueron convertidas para uso mixto (pasajeros y carga), denominadas WAM-5.
- Existen versiones modernizadas con sistemas de control más eficientes y frenos regenerativos.
- El apodo más común entre maquinistas y aficionados es “Workhorse of Indian Railways” (el caballo de batalla de los ferrocarriles indios).
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Liberto: El regreso de una leyenda del denim español
En el post de hoy os venimos a hablar de una iconica marca de ropa. ¡Comencemos!
Liberto es una marca que marcó una época en la moda española, especialmente en los años 80 y 90. Originaria de Francia, llegó a España en 1984 gracias al empresario Santiago Carreró, quien obtuvo la licencia para comercializarla en el país. Para distinguirla de la marca francesa, se añadió el nombre "Buenos" al logotipo, dando lugar a "Buenos Liberto".
Liberto revolucionó el mercado español al introducir el "stone washed", una técnica que consistía en lavar los pantalones con piedras pómez para darles un aspecto envejecido y desgastado, algo innovador en su momento.
Sus modelos más icónicos, como el "Cody" para hombres y el "Sister Cody" para mujeres, se convirtieron en básicos de la moda juvenil. En su mejor momento, llegaron a venderse un millón de unidades de estos modelos en un solo año.
Aunque la marca perdió protagonismo con el tiempo, nunca desapareció por completo. En 2014, se relanzó en España con una nueva propuesta que mantenía su esencia original: ropa de calidad, diseño auténtico y un toque nostálgico que conectaba con quienes vivieron su apogeo.
¿La conocíais? ¿Habéis tenido algo de la marca? ¡Os leemos en los comentarios!
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Reseñas: Mercy
1937 Lagonda LG45 Rapide Tourer: la elegancia británica en su máxima expresión
En el post de hoy os venimos a hablar de esta preciosidad de coche. ¡Id a conocerlo!
El Lagonda LG45 Rapide Tourer de 1937 es una joya automovilística de la preguerra británica, una obra maestra de ingeniería y diseño que combina deportividad, lujo y exclusividad. Solo 25 unidades salieron de la fábrica de Staines, lo que convierte a este descapotable de cuatro plazas en uno de los deportivos británicos más raros de la época.
La idea del Rapide nació de la mente de Dick Watney, director de Lagonda y antiguo piloto de carreras, quien consideraba que el modelo estándar LG45 se había vuelto demasiado refinado. Su visión fue clara: crear un coche que devolviera a Lagonda su espíritu competitivo. Para ello, encargó al diseñador Frank Feeley —quien más tarde firmaría el icónico Aston Martin DB3S— un diseño de carrocería atrevido y elegante, con guardabarros tipo motocicleta, puertas recortadas y escapes cromados externos.
El desarrollo técnico estuvo bajo la supervisión del legendario W.O. Bentley, recién incorporado a Lagonda tras su paso por Rolls-Royce. El resultado fue un automóvil tan potente como refinado. En pruebas de carretera, el Rapide alcanzaba una velocidad máxima de unos 174 km/h (108 mph) y aceleraba de 0 a 100 km/h en apenas 13 segundos, cifras impresionantes para su tiempo.
Bajo el capó, el motor Meadows de seis cilindros en línea y 4.5 litros (272 pulgadas cúbicas) entregaba 133 caballos de potencia a 3.400 rpm. Su especificación “Sanction 3” incluía una culata rediseñada, doble carburador SU y una relación de compresión de 7:1, que podía elevarse a 7.5:1 usando combustible de alto octanaje.
Presentado en septiembre de 1936 con un precio de £1.250 —el equivalente a tres casas adosadas en Londres—, el Lagonda LG45 Rapide incorporaba tecnología derivada del M45R ganador de Le Mans en 1935. Su caja de cambios de cuatro velocidades contaba con sincronización en segunda, tercera y cuarta marcha, ofreciendo una conducción suave y precisa.
¿Lo conocíais? ¿Que os ha parecido? ¡Os leemos en los comentarios!
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#22: E 2/2
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El oso que fue a la guerra
Reseñas: Miércoles (Temporada 2)
En el post de hoy vamos a profundizar un poco en la 2 temporada de Miércoles.
Llegar a la segunda temporada de Miércoles ha sido, para mí, volver a un lugar conocido, pero no exactamente igual. Si en la primera temporada el eje era la identidad y la soledad elegida, esta segunda profundiza en algo más complejo: qué ocurre cuando esa identidad ya está definida, pero el mundo insiste en acercarse.
Miércoles sigue siendo Miércoles. Su mirada afilada, su incomodidad ante lo emocional y su rechazo a lo superfluo permanecen intactos. Y eso es importante, porque la serie no intenta reformularla ni suavizarla. Sin embargo, esta temporada la coloca constantemente frente a las consecuencias de sus actos y de su forma de relacionarse. Ya no se trata solo de sobrevivir en Nunca Más, sino de convivir con los vínculos que, quiera o no, ha ido creando.
El misterio vuelve a ocupar un lugar central, más oscuro y más elaborado, pero funciona sobre todo como excusa para explorar las tensiones internas del personaje. Miércoles continúa siendo brillante y resolutiva, pero también más consciente de sus límites. No hay un giro emocional evidente ni una transformación forzada: lo que hay es resistencia, dudas y pequeños gestos que dicen más que cualquier confesión.
Como espectadora, esta temporada me ha resultado especialmente cercana. Hay algo muy real en esa dificultad para mantener la distancia cuando ya no estás sola del todo. Miércoles no aprende a expresar sentimientos de forma convencional, pero sí a reconocer que el aislamiento absoluto también pesa. Esa ambigüedad —querer estar sola y, al mismo tiempo, no del todo— atraviesa toda la temporada y conecta mucho con experiencias que muchas arrastramos desde la adolescencia hasta la adultez.
La serie también se permite profundizar más en su mundo: Nunca Más se vuelve un espacio más hostil, más político y más tenso. La sensación constante de amenaza, de no poder confiar plenamente en nadie, refuerza la forma en que Miércoles entiende las relaciones humanas. Aquí, la desconfianza no es un defecto, es una estrategia de supervivencia.
Visual y narrativamente, la temporada mantiene su coherencia: atmósferas cerradas, silencios incómodos, diálogos afilados y una protagonista que sigue observando más de lo que habla. Todo acompaña ese estado mental en el que no hay respuestas claras, solo intuiciones.
Al terminar la segunda temporada, la sensación no es de cierre, sino de afirmación. Miércoles no cambia quién es, pero sí acepta que ser fiel a una misma no implica necesariamente estar sola. Y ese matiz, tan pequeño como poderoso, ha sido para mí lo más valioso de esta entrega.
Verla ahora, no es solo seguir una historia: es volver a encontrarme con una forma de sentir que durante mucho tiempo parecía fuera de lugar. Miércoles no promete consuelo, pero sí algo más honesto: compañía en la rareza, incluso cuando esa rareza sigue caminando en solitario.
¿Que os a parecido la serie? ¿Como os hace sentir? Contarnoslo en los comentarios
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