Sinopsis: La increíble historia real de Katherine G. Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson, tres brillantes mujeres afroamericanas que trabajaron en la NASA. Conocidas como los "ordenadores vivientes", ayudaron en el lanzamiento a la órbita del astronauta John Glenn, un logro que restauró la confianza del país y dio la vuelta a la carrera espacial.
Goilli: Os voy a hacer la reseña desde mi punto de vista de Trabajadora Social. Y voy a tocar diferentes temas como la segregación, la sororidad, el empoderamiento femenino, el cambio tecnológico y la adaptación y por último las situaciones que las mujeres siguen sufriendo.
Figuras Ocultas expone con claridad la crudeza de la segregación racial en Estados Unidos durante los años 60, especialmente dentro de instituciones tan prestigiosas como la NASA. Desde la mirada de una trabajadora social, esta segregación no es solo un elemento histórico, sino un recordatorio de cómo las estructuras sociales pueden limitar el acceso a derechos, oportunidades y espacios de poder. Las protagonistas viven una discriminación cotidiana: baños separados, bibliotecas con acceso restringido, oficinas donde su presencia es cuestionada. La película evidencia cómo la segregación no opera únicamente desde normas explícitas, sino también desde miradas, silencios y prácticas institucionales que perpetúan desigualdades.
Un elemento fundamental del relato es la sororidad que une a Katherine Johnson, Dorothy Vaughan y Mary Jackson. No solo se acompañan emocionalmente, sino que también se apoyan en el desarrollo de sus carreras, celebran los logros de cada una y sostienen la resistencia frente a un sistema hostil. Desde el enfoque del trabajo social, esta relación se convierte en un ejemplo de redes de apoyo entre mujeres que, al compartir opresiones similares, crean espacios de cuidado, escucha y fortalecimiento colectivo. La película muestra cómo la sororidad no es solo un concepto teórico, sino una práctica cotidiana que transforma realidades.
El empoderamiento femenino en Figuras Ocultas se manifiesta en la capacidad de sus protagonistas de tomar decisiones, reclamar sus derechos y ocupar lugares de poder que históricamente se les habían negado. Con determinación, transforman no solo su vida profesional, sino también la cultura institucional de la NASA. Desde el trabajo social, el empoderamiento es un proceso: implica acceso a recursos, reconocimiento de capacidades y participación activa en los cambios sociales. La película ejemplifica este proceso a través de mujeres que, con conocimiento, valentía y esfuerzo, rompen estereotipos y abren camino para las generaciones futuras.
La introducción de los primeros ordenadores electrónicos supone un desafío para las “calculadoras humanas”, que ven peligrar su trabajo. Sin embargo, Dorothy Vaughan encarna un modelo de resiliencia y visión profesional: se adelanta al cambio, aprende programación por su cuenta y forma al resto del equipo para que no queden excluidas por la tecnología. Este proceso refleja una problemática actual en el ámbito laboral: cuando la tecnología avanza, no todas las personas reciben las mismas oportunidades de adaptación. La película visibiliza cómo las mujeres, pese a los obstáculos, han sido capaces de reinventarse y adquirir competencias que les permitan seguir en el sistema laboral.
Aunque han pasado décadas, muchas de las barreras mostradas en la película siguen apareciendo en la realidad contemporánea. Hoy, las mujeres continúan enfrentándose a techos de cristal, desigualdad salarial, menor acceso a puestos directivos y la carga desproporcionada de cuidados. Además, persisten actitudes que cuestionan su autoridad o competencia, especialmente en ámbitos STEM. Estas desigualdades, aunque más sutiles que en los años 60, mantienen raíces similares a las que viven las protagonistas.
Nota subjetiva: ⭐️⭐️⭐️⭐️⭐️ (10/10)
¿Habéis visto la película? ¡Os leemos en comentarios!



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