Detrás de Mustela Nivalis se encuentra el músico ecuatoriano Said Jhessua Moncayo Pérez, un artista que ha convertido años de composiciones, experimentación y búsqueda personal en un proyecto donde la música funciona como un vehículo para explorar las emociones más profundas del ser humano. Alejado de las fórmulas convencionales, su propuesta combina atmósferas etéreas, texturas lo-fi y una marcada sensibilidad artística para abordar temas como la soledad, el vacío, la muerte o la desconexión emocional desde una perspectiva honesta y sin artificios.
Con motivo del lanzamiento de "Mors Latens", conversamos con el creador de Mustela Nivalis sobre la evolución de su proceso creativo, el reto de desarrollar un proyecto completamente en solitario, las influencias que han moldeado su sonido y la importancia de crear música capaz de acompañar a quienes atraviesan momentos difíciles. Una charla que invita a adentrarse en un universo donde cada canción es un refugio y cada silencio forma parte del mensaje.
1. Mustela Nivalis nació para dar identidad a composiciones que
llevabas creando desde los 12 años. ¿Cómo ha evolucionado tu
forma de escribir canciones desde aquellas primeras ideas hasta el
sonido que presentas hoy?
Empecé componiendo a los 12 años con ideas crudas: acordes, letras
sueltas y melodías que salían de mí sin mucha técnica. Con los años fui
incorporando producción casera, experimentación con texturas y una
sensibilidad hacia la atmósfera más que hacia la “canción pop”
tradicional. Hoy escribo con una intención más pictórica: pienso en
capas sonoras, espacios, silencios y en que la letra y la producción se
alimenten mutuamente. He pasado de la urgencia adolescente a una
búsqueda deliberada de climas emocionales que cuenten la historia
completa.
2. Al ser un proyecto completamente solista, te encargas de la
composición, la producción y también del apartado visual. ¿Qué
ventajas y desafíos supone tener el control absoluto de cada
aspecto creativo?
La ventaja es la libertad absoluta: puedo seguir una intuición sin
negociar, mantener coherencia estética y experimentar sin límites. El
desafío es la soledad creativa y la responsabilidad total: tomar
decisiones en composición, sonido y visuales implica mucho trabajo y
autocrítica. También puede faltar la mirada externa que aporta
contención y nuevas ideas, por eso a veces busco colaboradores
puntuales para pulir detalles.
3. En tus canciones exploras emociones como la soledad, el vacío, las
adicciones o la muerte sin recurrir a un optimismo forzado. ¿Por
qué consideras importante hablar de estos temas de una forma tan
honesta?
Hablar de esos temas con honestidad me parece necesario porque
negar o maquillar la oscuridad no ayuda a comprenderla. La música
puede ser un espejo; si ofreces verdades crudas, alguien puede sentirse
visto. No busco glorificar el dolor, sino nombrarlo y explorarlo con
respeto: así se generan espacios de empatía y reflexión reales.
4. 'Mors Latens' nació de una improvisación en un momento de vacío
emocional. ¿Recuerdas qué sentiste cuando te diste cuenta de que
aquella improvisación se había convertido en una canción
completa?
Sentí sorpresa y alivio. Lo que comenzó como una
improvisación desde un hueco emocional tomó forma propia y supe que
había algo honesto ahí. Fue emocionante ver cómo una sensación
indefinible se transformó en estructura, letra y atmósfera: esa concreción
me dio seguridad para seguir desarrollando la canción.
5. La frase "la ciudad cementerio es ya de almas sin vida" refleja una
crítica a la desconexión emocional de la sociedad. ¿Crees que
vivimos una época en la que cada vez cuesta más sentirse
realmente vivo?
Sí, creo que hay una desafección generalizada: la hiperconectividad a
veces trae más desconexión emocional. Vivimos una época con
estímulos constantes pero pocas profundidades, y eso dificulta sentirse
plenamente vivo. La frase intenta señalar esa anestesia colectiva, esa
ciudad que parece latir pero está hueca por dentro.
6. Musicalmente, Mors Latens prescinde de la batería y apuesta por
una atmósfera etérea con guitarras, texturas lo-fi y sonidos
experimentales. ¿Cómo fue el proceso de construir ese paisaje
sonoro y qué querías que sintiera el oyente?
La construcción sonora nació desde la limitación deliberada: prescindir
de la batería dejó un espacio para reverb, guitarras flotantes y capas lo-fi
que sostuvieran la sensación de vacío. Grabé texturas, jugué con
saturación suave y efectos ambientales para crear un paisaje etéreo.
Quería que el oyente sintiera flotación, nostalgia y una leve inquietud,
como caminar por un lugar conocido que ya no pertenece a nadie.
7. El videoclip apuesta por una narrativa surrealista y abierta a la
interpretación. ¿Había imágenes o símbolos que considerabas
imprescindibles para representar el universo de Mors Latens?
Había símbolos imprescindibles: espacios urbanos vacíos, objetos
cotidianos fuera de contexto, rostros borrosos y elementos oníricos que
sugirieran memoria y desarraigo. Buscaba una narrativa abierta
—surrealista— que permitiera múltiples lecturas, sin forzar un mensaje
concreto sino más bien provocar sensaciones y preguntas.
8. Tus influencias van desde The Growlers y Soundgarden hasta
Extremoduro y Los Espíritus. ¿Qué elementos has tomado de cada
uno de ellos y cómo consigues transformarlos en una identidad
propia?
Esas bandas han sido una influencia, no una referencia directa. Escucho
mucha música de estilos diversos y tomo de ella energías, texturas o
maneras de abordar la emoción, pero nunca intento replicar a nadie. Al
componer, parto de lo que quiero transmitir: mood, imágenes y
sensaciones; a partir de ahí elijo acordes, timbres y arreglos que sirvan a
esa intención. Ese proceso implica filtrar las influencias hasta
convertirlas en materiales propios —una paleta de recursos— y
recomponerlos en piezas coherentes con mi universo sonoro y lírico,
evitando citas explícitas y buscando siempre autenticidad.
9. Hasta ahora has publicado sencillos independientes en lugar de un
álbum o un EP. ¿Responde esto a una decisión artística o crees
que todavía estás construyendo el universo que algún día dará
forma a un trabajo de larga duración?
Publicar sencillos ha sido una decisión práctica y artística: me permite
presentar piezas concretas, trabajar cada canción como un universo y
medir direcciones estéticas sin apresurar un formato largo. También
estoy construyendo el universo del proyecto; no descarto un EP o álbum
cuando sienta que hay una narrativa o coherencia sólida que justifique
un trabajo de larga duración.
10. Mustela Nivalis busca ser un refugio para quienes encuentran en la
música una forma de comprender sus propias emociones. Si dentro
de unos años un oyente te dijera que una de tus canciones le ayudó
a atravesar un momento difícil, ¿sentirías que ese sería el mayor
logro del proyecto?
Sería uno de los mayores logros. Si una canción ayuda a alguien a
atravesar un momento difícil, significa que la música cumplió su función
más humana: acompañar. Eso valida el proyecto mucho más que cifras
o elogios; es la razón por la que hago música.
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